Ganó quien había trabajado más a AMLO

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GPS / Columna / El Diario de Chihuahua / lunes, 21 diciembre 2020 |

-Para Cabada sigue la negociación

-El rector tuvo plaza para todos

-Robos en cajeros del Registro Civil

Les guste o no a los aspirantes perdedores, Juan Carlos Loera tenía años trabajando la candidatura al Gobierno del Estado de Chihuahua. No fue indudablemente obra de la casualidad.

Se la rifó con Andrés Manuel López Obrador desde hace casi 10 años, realizando trabajo dentro y fuera del país organizando a los paisanos que votaron en los Estados Unidos.

No extraña por tanto que en él haya recaído la designación de ser el candidato, que por formulismo legal aún no tendrá oficialmente, sino hasta que llegue el plazo formal marcado por la Ley Electoral de Chihuahua, allá a mediados de marzo.

Ha sido vertiginoso su camino. Apenas hace dos años fue electo diputado federal e inmediatamente pidió licencia para asumir la súper delegación del Gobierno de México en Chihuahua.

Concentró durante ese tiempo la responsabilidad de la defensa del proyecto de la cuatroté, a viento y marea, incluso en la última etapa en confrontación total contra Javier Corral.

De tal tamaño era el cariño que el Gobierno federal se retiró de las mesas de seguridad, que sin ellos, se convierten en simple seguimiento casi de policía de barrio.

Era sin duda de los más morenistas entre los morenistas, con derecho de picaporte y evidente favor presidencial directo, sin intermediarios. Pocos podían disputarle eso.

Precisamente ahí tendrá Juan Carlos su principal apoyo en el capital político de Andrés Manuel López Obrador, aún y cuando en Chihuahua tiene el presidente los números más bajos de aceptación.

Es sin duda, fiel representante de la filosofía de la 4T.

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Sabía desde el principio Armando Cabada, el alcalde juarense, que iba a una contienda muy cerrada, en un partido político donde las decisiones son muy centralizadas y se exige institucionalidad a ciegas.

Por ello la jugó muy respetuoso de las formas del partido que le abrió las puertas y ni un solo momento pensó ni operó en contrario a dicha regla no escrita.

Así, institucional, se formó en primera fila hasta el último segundo, incluida la conferencia de prensa donde se destapó a Juan Carlos Loera.

Su compromiso concluía en el momento en que se eligiera candidato, si no recaía en él la responsabilidad de la candidatura. Ahora está libre de atadura.

Veamos hasta dónde le alcanza para pensar en otro proyecto que capitalice su evidente peso estratégico en lo electoral, que sin duda resultará crucial en el 2021.

Tiene aún ofrecimientos sobre el escritorio nada despreciables que puede rescatar y que al menos formalmente aún no caducan, si de lo que se trata es de siglas con las cuáles competir, ya sea a nivel local o federal.

Cruz Pérez Cuéllar hizo el berrinche, pero deberá aprender con estoicismo olímpico a que en ocasiones las cosas no resultan. Mejor dicho, hace tiempo debió haber aprendido como víctima de Corral al interior del PAN.

Tan estaba convencido de que él era, que no alcanzó a comprender el significado de las palabras de Mario Delgado, el dirigente nacional morenista, allá en la casona de Morena en la Ciudad de México, y se retiró sin esperar el anuncio oficial.

Si se hubiera dilatado poco, habría escuchado la crítica directa de corrupción que lanzó Delgado sobre la humanidad de Corral.

Pero no lo hizo. Ya en el camino al hotel lanzó Cruz su pregunta acerca de una eventual impugnación en redes sociales a la encuesta “cuchareada”. Obviamente recogió opiniones variadas, una demostración de lo dividida que se encuentra la militancia y simpatizantes del partido guinda.

Loera tiene un reto complicado si quiere mantener dentro de su capital a ambos activos, porque, de sobra sabe, la elección no será un día de campo.

Los demás, Rafael Espino, Carmen Almeida, Bertha Caraveo y Martín Chaparro, ningún problema ni aspaviento. Todos están muy bien cobijados por la 4T.

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Una orden judicial podrá sin problema alguno ordenar a la compañía de Carlos Slim que revele los mensajes del gobernador Corral durante 2016 y 2017.

Así se podrá conocer, dentro de las investigaciones que realiza la Fiscalía Especial en Delitos contra la Libertad de Expresión, las comunicaciones existentes entre el senador y posteriormente gobernador, con la periodista Miroslava Breach.

Con independencia del tono familiar y muy cercano que ambos usaban en sus comunicaciones, indudable confianza, se podrá encontrar aquella llamada que la colega reveló a una de sus amigas periodistas, y que se encuentra plasmada en WhatsApp.

“Me llamó Corral el viernes, en muy buena postura frente al tema que hablamos, dijo que no me preocupara, que él tomará cartas en el asunto con el alcalde de Chínipas”.

Demoledor sin duda y evidencia palpable de la manera en que Corral miente con todas sus letras, descaro vil. Siempre supo del riesgo de Miroslava y no hizo nada.

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Placeó el rector de la UACh, Luis Fierro, a todos sus directores de facultad y unidades centrales, en el mensaje de Navidad y Año Nuevo.

Todos tuvieron su momento para dar un breve comentario de para bien a la comunidad universitaria, en video ampliamente difundido.

Nadie fue excluido en la pasarela de bienaventuranzas, en ejercicio democrático de participación, en momento clave de la Universidad en que se afianza el nuevo modelo educativo, que entra en su segundo semestre.

Si bien ya había sido difundido el mensaje en redes sociales, tuvo su momento especial al concluir el foro de renovación universitaria, donde participaron 36 docentes de las diversas divisiones de estudio, quienes presentaron proyectos que fueron sometidos a revisión por pares.

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Tal vez por andar haciéndole al fiscal justiciero, la directora del Registro Civil del Estado, Inés Martínez Bernal, se ha olvidado de sus funciones básicas como servidora pública.

Eso explicaría el deficiente servicio de la dependencia, que es de los primeros lugares en quejas de la población.

Este fin de semana, precisamente, se dispararon las protestas por el asalto en despoblado -literal- de los cajeros automáticos de la dependencia, los ubicados en el edificio principal que se encuentra en pleno Centro de la ciudad.

Deprimentes imágenes de los cajeros automáticos del edificio Melchor Ocampo mandan los lectores. Pueden verse en la versión digital de GPS.

Lo peor no es el mal aspecto que brindan las máquinas, todas, todas con las leyendas “Fuera de servicio. Disculpe las molestias”, sino que son verdaderos ladrones de la gente que acude con la emergencia de tener un acta de nacimiento, defunción o matrimonio.

Resulta que los cajeros funcionan ocasionalmente, muestran en pantalla el acta que requiere el usuario y admiten el pago de 100 pesos por cada documento, pero no lo entregan. Justo después de cobrarle el billete al usuario se ponen “fuera de servicio”.

Y así durante todo el día, todo el fin de semana, la escena se repite, de acuerdo a las quejas que hacen llegar los estafados lectores. Es decir, que aparentan funcionar a ratos, pero una vez que cobran se vuelven a descomponer.

La impotencia de los usuarios crece cuando, al tratar de reclamar al número de servicio que aparece en el cajero (614-5669595), nadie responde, sólo suena una grabación que invita a dejar un mensaje que seguramente se perderá en algún servidor gubernamental que nadie atiende.

Qué lamentable que en plena era de la tecnología haya quienes logren burlar los candados para evitar esas estafas… y peor aún, que haya funcionarios tan disfuncionales que no sean capaces de garantizar un buen servicio a la población.