Fobia de la 4T VS. Chihuahua -Militares disparan a civiles -El retorno del Rojo -El terrorismo de la JMAS

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Acento Noticias / 20 de julio 2020

NO CABE duda que en tiempos pandémicos todo puede ocurrir, como sucedió ayer en el municipio de Rosales, en donde militares dispararon balas de goma y lanzaron bombas de gas lacrimógeno, en contra decenas productores entre ellos algunos niños y mujeres.

Mantener al Ejército en las calles o en las presas (de Chihuahua), siempre supondrá un riesgo de que se registre una desgracia; ayer fueron balas de goma y gases lacrimógenos en contra de un grupo de productores desarmados y que sólo pretendía conocer “el robo” de agua de la presa Las Vírgenes, mañana la cosa puede ser diferente.

Quién y por qué se ordenó disparar en contra de los productores en presencia de mujeres y niños, son dos preguntas que no sólo se deben de responder, sino dar cuenta de ellas. Las balas dañaron por lo menos 20 vehículos de los campesinos.

Ya sabemos que el Ejército no interviene en manifestaciones que en los últimos años se han convertido en anárquicas, incluso con daños a la nación, pero sí en contra de un grupo de campesinos, que ni siquiera se manifestaron y en donde los militares no llevaban riesgo en su integridad.

O es un aviso, o se sienta un precedente, desde luego en Chihuahua, en donde militares disparan contra ciudadanos, que además son mexicanos que sólo querían constatar el vaciamiento de la presa.

Resulta por lo tanto extraño, que a Chihuahua se le deje sin agua, cuando es un Estado desértico a quien sólo se le quita el agua para darles a otros estados y para el pago del Tratado de 1944 a los Estados Unidos, pero no hay ni un sólo elemento compensatorio.

Cierto es que el agua es de los mexicanos, pero bajo ese argumento no se puede poner el riesgo a miles de familias de centro sur del Estado y de la zona fronteriza de Ojinaga; ellos también son mexicanos, en el fondo está la supervivencia.

Algo pasa con la Cuarta Transformación en el tópico del agua;  es una fobia en contra de los chihuahuenses o de plano hay acuerdos de altos vuelos para que se lleven al agua.

Resulta sospechoso y muy lamentable la omisión del gobernador Javier Corral Jurado, en esta problemática, en donde a decir de los productores, se convierte en cómplice y abandona las causas de los chihuahuenses.

LA AUTORIDAD de Salud, dieron una semana más a los chihuahuenses para continuar en semáforo naranja, pues en la evaluación de fin de semana, nos quedamos a una décima de regresar a rojo, como sí ocurrió en otras entidades.

El fin que viene se volverán a analizar las cuatro variantes, para el regreso o continuación, por ahora no salva que la ocupación hospitalaria esta en promedio en un 50 por ciento.

Sin embargo, la otra variable, la de los contagios masivos sigue estando presente y si se presenta un pico de más de 150 en un día, vamos a regresar al rojo de esta pandemia.

El descontrol se ha generado por la alta movilidad social que sin necesidad se presenta y el descontrol sanitario en restaurantes, mercados, transporte público, fiestas clandestinas y otros lugares de alta concentración.

No hay responsabilidad ni conciencia ciudadana, no hay cohesión colectiva, por lo tanto, lo más probables es que regresemos a semáforo rojo, con las consecuencias que eso representa.

YA QUE andamos en temas de ingratitudes e injusticias, en redes sociales circuló una imagen desgarradora: Un pañuelo rojo, al exterior de una vivienda de la colonia Ranchería Juárez, junto a una notificación de pago urgente por parte de la Junta Municipal de Agua.

Se trata de una mujer de la tercera edad, con deficiencia visual y quien acaba de tener una cirugía en la cabeza. Colocó el trapo rojo en señal de auxilio por carecer de alimentos y la JMAS, fue a notificarla por no pagar el agua y advertirle que se le cortaría el suministro del líquido vital.

El agua ya fue pagado por un ciudadano que prefirió omitir su nombre. Ojalá y que el encampañado director de la Junta de Aguas, Roberto Lara a quien le llaman El Pony, pase a ofrecer una disculpa y de pasada una despensa, en lugar de aplicar estas acciones de verdadero terrorismo psicológico.

La dirección es: Calle Porfirio Díaz 1507, en la colonia Ranchería Juárez, de la ciudad de Chihuahua.